Cacao: paz, amor y legado ancestral

Amarcecacao - Cacao de Tumaco 3

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Para las comunidades negras de los territorios colectivos de Tumaco, el cacao es una metáfora de vida, territorio, integralidad y familia. Su particularidad no solo radica en su excelsa calidad y sabor, sino, ante todo, en el amor con que ha sido conservado y cultivado. Con mucha razón, sus agricultores suelen afirmar que es un “herencia ancestral”, es decir, una fruta que los conecta con la rebeldía de los libres o cimarrones, y, a su vez, con la pervivencia de los “renacientes” o nuevas generaciones que se encargarán de mantener las enseñanzas y la sabiduría que defendieron sus antecesores. Como muchos lo comentan, el cacao le ha permitido “ser” a la gente negra del Pacífico, en otras palabras, ha ayudado a fomentar la armonía con el entorno, la renta económica y la tranquilidad que persigue la filosofía de vida de las comunidades. Al crecer junto a otras plantas y al facilitar la autonomía de tiempo y trabajo colectivo, el cacao es uno de los cultivos más apreciados de la región. Quien lo cultiva, suele combinarlo con plátano, pepepán, naranjas, borojó y otras especies ligadas a la seguridad alimentaria familiar.

 

El cacao también mantiene a la familia extensa conectada. Más que el trabajo individual, la calidad de la fruta se determina por el cuidado y actividades colectivas. Los niños, las mujeres, los abuelos y los adultos participan en su cultivo y cosecha. Unos se ocupan de la siembra, cuidado y recolección de las mazorcas y otras de la fermentación, secado y pesaje. El trabajo manual y meticuloso atraviesa cada una de las actividades, por consiguiente, en cada grano de cacao se refleja el esfuerzo de familias que le apuestan a la convivencia pacífica y armonía con la naturaleza.

 

Cuando compras un chocolate de origen tumaqueño, no solo estás valorando la dedicación y horas de trabajo de familias enteras que viven en el campo, sino también su determinación por buscar una vida pacífica y tranquila. En tiempos en que la violencia arrecia y los cultivos de uso ilícito se expanden, apoyar el cacao tumaqueño es un acto de amor y empatía que se traducirá en beneficios para las personas que, desde sus labores diarias, ejercen resistencia pacífica y luchan por un buen vivir.

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